sábado, 9 de diciembre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 8 DE DICIEMBRE.


BRUNO, UNO DE LOS NUESTROS.

En la Penya Valencianista per la Solidaritat creemos en la integración. Y en el respeto “al otro”. No solo no apreciamos la diferencia, sino que creemos que valorar una cultura o forma de vida por encima de otras fomenta las desigualdades y aumenta el riesgo de fractura social. Es posible la convivencia armoniosa en sociedades que cuentan con diferencias étnicas, culturales, religiosas y lingüísticas, y el afán por mantener la heterogeneidad cultural realza el valor de la diferencia y enriquece a la sociedad. Y pasamos de la ideología a la palabra, y de la palabra a los hechos.
Un hecho no suficientemente conocido en nuestra micro historia ha sido la extraordinaria implicación de un ex jugador del Valencia como Bruno Saltor en muchos de nuestros proyectos solidarios. Su honradez y compromiso en el terreno de juego solo ha sido superado por su conciencia de que las cosas con los que peor lo tienen pueden cambiar con nuestra ayuda. Con él conseguimos abanderar algunas iniciativas en las que él se implicó activamente y por eso siempre será “uno de los nuestros” allá donde se encuentre jugando.
En una de tantas en las que pudimos compartir su pasión, la Peña Valencianista per la Solidaritat en colaboración con ASIPREV (Asociación Subsahariana para la Integración y la Promoción del Retorno Voluntario) organizamos entre octubre y diciembre de 2009 la segunda Copa de la Integración que no era otra cosa sino una alternativa para colectivos en riesgo de exclusión social en la que participaron personas de diferentes nacionalidades con las cuales se pretendía alternar la rutina diaria con la combinación con actividades deportivas. Compitieron en ella equipos de diferentes países como Mali, Costa de Marfil, Senegal, Marruecos, Ghana, Ecuador, Camerún, Argelia, un equipo combinado de África ye un equipo integrado por la Agrupación de Peñas del Valencia Club de Fútbol. El campeonato se desarrolló siguiendo un sistema de liguilla y el vencedor final fue la selección española al vencer a la de Senegal.

Pero queremos que esta nueva colaboración sea un homenaje a nuestro gran Bruno. Corría el año 1993 y Manel Saltor, padre de Bruno y traumatólogo de prestigio, se marchó a Mozambique para formar parte de un proyecto de cooperación internacional. Bruno tenía entonces trece años de edad  y eso nos da pistas de que ya desde muy pequeños Bruno y su hermano Albert han sido educados con valores solidarios. Proyectos en Colombia, en Angola y en muchos países más han sido el reclamo para que en distintas ocasiones Bruno haya “hecho equipo” con compañeros suyos de distintas etapas y hayan convertido el césped en el terreno de juego donde se cambian vidas. El mismo mes de la celebración de nuestro torneo de integración, Bruno Saltor y Joaquín Sánchez participaban en la iniciativa del C.E.U. San Pablo“”Autógrafo x kilo = alimentos para muchos”, en la que con sus autógrafos los futbolistas blanquinegros recogieron más de 350 kilos de comida para el Banco de Alimentos de Valencia. En las instalaciones del centro universitario, los casi 300 estudiantes que participaron en el acto entregaron un mínimo de un kilo de comida envasada y no perecedera para que, a cambio, los dos jugadores les firmaran sendos autógrafos dedicados. El Banco de Alimentos de Valencia es una asociación que atiende mensualmente a 270 centros benéficos de la provincia, mediante la recogida, clasificación y posterior distribución de alimentos donados por empresas e instituciones. Entre 900 y 1.000 familias necesitadas y entre 200 y 300 transeúntes y sin techo son atendidos cada mes gracias a las aportaciones realizadas al Banco de Alimentos. Y es que con un equipo integrado por cracks de la solidaridad como Bruno, nuestras vitrinas no hacen más que llenarse de victorias solidarias.

lunes, 4 de diciembre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 24 DE NOVIEMBRE.

El hogar ”Madre Francisca Casci” atiende desde 1998 por las hermanas Franciscanas hijas de Santa Isabel, a los hijos de los reclusos de Palmasola en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Actualmente son 4 religiosas y dos novicias las que atienden permanentemente a 42 niños de entre 5  y 17 años que se encuentran en este hogar.
Todos podemos entender que las  cárceles de Sudamérica son bastante distintas a las que uno puede visitar en Europa y, con frecuencia, la convivencia de los niños con sus progenitores en estas cárceles hace que, de hecho, la condena de los mayores se traslade también a sus hijos. 
Por ello, el objetivo de estas monjas es ofrecer un hogar a estos niños en  un ambiente distinto al de la cárcel, brindarles una educación fuera del clima carcelario pues muchos de estos niños, según cuentan las hermanas, han perdido la infancia y la capacidad de soñar. Conseguir llevar a cabo un proceso adecuado para guiar el crecimiento humano y espiritual de los niños lleva a que allí reciban educación escolar en todos los niveles de infantil, primaria y secundaria, educación en salud y medio ambiente, educación física y actividades deportivas y educación creativa en juegos, música, recreación. Los más mayores asisten a una escuela de iniciación donde pueden obtener un título como técnico en temas como electricidad, operador de computadoras, estética, etc…, teniendo así la oportunidad de aprovechar la oportunidad de prepararse para una futura profesión. Se presta especial atención a la educación alimentaria para que esté equilibrada y favorezca el desarrollo normal de los niños y constante es la atención médica que se someten a través de exámenes médicos y la prevención sin ninguna falta de actividades deportivas y el cuidado del cuerpo con la higiene personal adecuada.

El día a día de los chicos comienza por la mañana con el desayuno y van a la escuela para volver para el almuerzo. Por la tarde desarrollan tareas, meriendas y actividades recreativas. Antes de la cena se divierten jugando, viendo una película o en una variedad de actividades. Los fines de semana suelen salir en campamentos o visitas a lugares de interés.

Pero también aquí ha llegado el valencianismo solidario. En alianza con la expedición de médicos BE SOLID (ser sólido, ser fuerte y ser solidario) de la Asociación Valenciana de Asistencia Sanitaria y Social Voluntaria llegamos a Bolivia dentro del Plan “CAINCO con corazón” y de la mano de Carlos Sabja, capitán de la Selección Boliviana de Fútbol Sub 15, les hicimos entrega de un nutrido juego de equipamiento deportivo y camisetas oficiales del Valencia C.F. que donamos desde la Peña Valencianista per la Solidaritat. Este fue el acto de clausura del proyecto en el que los médicos valencianos atendieron a más de 3.500 niños en las poblaciones de Santa Cruz, Trinidad, San Javier, Concepción, y en los campos de damnificados de las inundaciones del Río Grande en San Julián. Desde aquel momento en Santa Cruz y en sus ligas juveniles el nombre del Valencia juega las ligas de los mejores porque acompañamos también a los hijos de los reclusos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE 10 DE NOVIEMBRE.

EL ESCUDO DEL VALENCIA EN UN ORFANATO DE LETONIA.

Unos nueve millones de niños de todo el mundo viven internados en orfanatos o residencias infantiles. Se trata de niños y niñas que sufren la pobreza, que son víctimas de conflictos armados (niños huérfanos por la guerra, refugiados o separados de sus familias), afectados por el SIDA y menores discapacitados, entre otros. En España el acogimiento residencial se produce con las malas relaciones familiares, las dificultades económicas, la incapacidad de los padres o la llegada de menores inmigrantes no acompañados. Pero es en la Europa Central y del Este donde, de forma llamativa, un millón de niños viven internos en instituciones, siendo Rumanía, Rusia y Letonia los países que han sufrido un aumento más considerable.
En el caso de Letonia, el posible remedio que propiciaría el voluntariado local se encuentra con que no tiene prestigio. Los ciudadanos no se involucran porque falta información y tiempo, son escasos los ciudadanos motivados para emplear parte de su tiempo libre, conocimientos y aptitudes en ayudar a otras personas que se encuentran en situaciones difíciles. Esta circunstancia se debe en buena parta a la falta de un nivel de bienestar básico. La ausencia de una clase media estable hace que personas que quieran involucrarse en programas de voluntariado ya que la experiencia prácticamente universal muestra que la mayoría de los voluntarios no vienen ni de los pobres ni de los ricos, y son abundantes donde hay una amplia clase media.
Por ello, estudiantes valencianos del Club Universitario Carel han venido realizando durante distintos años tareas solidarias en el orfanato Grasu Berna Ciemats  de Cesvainne (Letonia). Junto a ellos, han participado también universitarios holandeses, lituanos y letones, con un ambiente internacional muy positivo para todos.
Los voluntarios, en torno al medio centenar en total, han estado desarrollando tareas de reconstrucción de instalaciones deportivas, llevando desde Valencia  todo el material necesario, desde los elementos para montar porterías hasta pinturas para hacer las líneas de las canchas. También se ocuparon de la construcción de una granja para animales domésticos con un vallado en un recinto habilitado para el ganado que se encuentra al cuidado de los chicos del orfanato. Además de estos trabajos, los universitarios organizaron y participaron en actividades deportivas y de tiempo libre dirigidas a los niños del orfanato con la aportación en 2005 de la Penya Valencianista Solidaritat de distinto material deportivo y medio centenar de equipaciones completas del Valencia que hicieron muy felices a los niños. Estos voluntarios ayudaron del mismo modo en las tareas de restauración de un caserón en el que se desarrollan actividades de pre-tecnología y manualidades con los chicos internos, además de contribuir a la creación de un vivero. Asimismo, la labor de los jóvenes universitarios también consistió en cortar y ordenar gran cantidad de leña para alimentar las chimeneas durante el invierno, drenajes de diversas áreas y accesos a viviendas, poner en funcionamiento un pozo de evacuación de agua, llevar a cabo los primeros pasos en la elaboración de una granja con diversas labores de jardinería.

Pero no faltó tampoco el elemento humano pues los universitarios compartieron parte de su tiempo con los niños del orfanato proporcionándoles así un clima óptimo para su desarrollo emocional, ya que muchos de ellos padecen carencias fruto de una infancia problemática. El objetivo de la granja escuela es formar a los jóvenes en las tareas agrícolas que constituyen la base de su economía, así como proporcionar un foco de desarrollo local a través del turismo rural y la recuperación de especies animales autóctonas. ¿Quién le pone fronteras al valencianismo solidario? Nosotros no.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 28 DE OCTUBRE.

LAS CHICAS TAMBIÉN JUEGAN AL FÚTBOL.

La República de Mali limita al norte con Mauritania y Argelia, al este con Níger y Burkina Faso, al oeste con Senegal y al sur con Guinea y Costa de Marfil. Tiene una población de unos veinte millones de habitantes y el idioma oficial es el francés. La gran mayoría de la población profesa la fe islámica por lo que el Islam ha influido su historia y su cultura. Las relaciones entre cristianos y musulmanes han sido generalmente buenas y por eso muchas escuelas católicas han acogido a grupos de jóvenes musulmanes que acuden regularmente a ellas.
El centro de promoción femenina de Segou es una institución dirigida por las religiosas de María Inmaculada cuyo objetivo es la promoción de la joven más necesitada en el interior de un país africano singular como Mali y estos centros tratan de promover la formación integral de las jóvenes y las preparan para participar activamente en la transformación de su sociedad. Para favorecer el crecimiento y madurez de estas mujeres las educan en su dimensión social y promueven su inserción en el mundo de forma responsable y constructiva, pero también fomentan el desarrollo de su dimensión ética y les ayudan a descubrir y potenciar sus posibilidades físicas e intelectuales. Educarlas para la libertad, la justicia, la solidaridad y la paz, como valores que enriquecen la acción educativa, es un objetivo paralelo a la acogida, amor al trabajo, honradez, gratuidad y compromiso. Así, orientar, acompañar y educar a las jóvenes para superar las dificultades y desarrollar sus capacidades es todo un logro en esta comunidad.
El centro consta de una residencia donde se acoge, anima y ayuda a la joven en su formación humana y cultural creando un ambiente cálido familiar y fraterno. El centro cultural donde se forman se compone de un lugar para la alfabetización donde se les ofrece la posibilidad de aprender a leer, escribir y hasta adquirir una cultura general básica que les ayude a defenderse en la vida. Por la mañana se les da enseñanza teórica de distintas asignaturas y por la tarde se hacen trabajos prácticos de ganchillo, bordado y otras materias. La formación en corte y confección dura tres años y se les dispensa un diploma reconocido oficialmente por el Estado. Tras su formación, la escuela ayuda a las jóvenes a comprar una máquina de coser para que puedan trabajar por su cuenta en sus casas. La escuela de enfermería también consta de una formación que dura tres años y al finalizar se les expide un diploma para poder trabajar a nivel nacional. Las beneficiarias directas de la escuela son aproximadamente unas 250 y los los beneficiarios indirectos son todos los que en la escuela tienen un puesto de trabajo y la sociedad en general que ve aumentar su desarrollo económico y social a la vez que ve disminuir el índice de analfabetismo existente.
Como todos esos valores que hemos comentado también son los nuestros, es por ello por lo que en febrero del año 2008 se pidió a la Penya Valencianista per la Solidaritat fondos para la adecuación de un espacio del centro donde se construyó una pista polideportiva, vestuarios, una tribuna y un escenario para actos culturales. La rehabilitación contemplaba también un espacio cubierto para poderse proteger en los días del calor más violento. Disfrutar del deporte es una petición insistente por parte de las alumnas porque les da una visión diferente de la vida, les hace vivir valores y les permite compartir una actividad en la cual ellas interactúan y crecen juntas. Una vez más, la Penya Valencianista per la Solidaritat demuestra que no hay barreras de género y que el deporte nos humaniza y nos hace ser mejores.

lunes, 16 de octubre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 14 DE OCTUBRE.


MADAGASCAR EN NARANJA Y NEGRO.
Madagascar es uno de los países más pobres del mundo. A pesar de los altos precios de la vainilla, producto local estrella, el promedio de ingresos al día es inferior a un dólar, mientras tanto el 70 % de los malgaches viven por debajo del umbral de la pobreza. No podemos quedarnos con que sea sinónimo de películas de animación, atracciones turísticas y fauna espectacular, pues su situación real, sin importancia geoestratégica, es la de que no recibe atención de otros países pese al hambre generalizada, el aumento de la pobreza y las enfermedades infecciosas. Algunos índices socioeconómicos son desalentadores pues la esperanza de vida de los veinte millones de malgaches es de 56 años y la mitad de ellos no tiene acceso a fuentes de agua potable.
Nos remontamos por tanto a octubre del año 2007 para ver la alianza de la Penya Valencianista per la Solidaritat con la ONG local Amigos de Bel Avenir y llevar a cabo el proyecto de construir un centro educativo deportivo y medioambiental en un pueblo costero llamado Mangily  que se sitúa a 40 kilómetros al norte de la zona de Tulear. José Luis Guirao es un gaditano casado con una malgache que durante cinco años estuvo consiguiendo el alivio de la vida de miles de niños en Tulear comandando esta institución.
El proyecto consistió en llevar a un grupo de setenta niños que fueron los beneficiarios de una semana de ocio deportivo que permitió la integración de los niños desfavorecidos y aportó una alternativa creíble a la realidad diaria de la venta ambulante, la prostitución infantil y el vagabundeo, dando posibilidad de que participaran en torneos semanales de fútbol, baloncesto y voleibol, e incluso actividades culturales añadidas como el cine forum. Los niños fueron sensibilizados en temas de higiene diaria, cosa muy necesaria en aquel lugar, respecto al medioambiente el VIH, el paludismo, los derechos de los niños y la igualdad de género. Los animadores malgaches que aportó la ONG Bel Avenir, junto con técnicos de la propia institución, se encargaron del desarrollo del proyecto cuyo objetivo principal fue ofrecer a los niños desfavorecidos del sur de Madagascar una alternativa de ocio positivo a través del deporte. La aportación económica realizada por la Penya Valencianista per la Solidaritat se destinó a la compra de material deportivo, la construcción de las pistas deportivas y los gastos generales de los niños que incluyeron su transporte, su comida, su material de limpieza y sus gastos de mantenimiento.
Aparte de ofrecer apoyo pedagógico a las escuelas públicas e instituciones que trabajan con los niños marginados, las actividades deportivas fomentan el espíritu comunitario y el intercambio de culturas de más de 3.500 niños, por lo que también la creación de ocho puestos de trabajo animó la voluntad que tenemos para que la economía local se beneficie de este impulso. Los beneficiarios son, como decimos, los círculos cercanos a dichos niños, escuelas y demás instituciones junto con voluntarios extranjeros. Un tema no menos importante es la viabilidad del proyecto una vez finalizada la ayuda externa, que se resolvió gracias a que esta ONG, fuertemente implantada en el país, tuvo unas actividades generadoras de ingresos que le permiten su supervivencia y su autonomía dentro de un país que perenniza a largo plazo una gran parte de sus actividades.
Esta isla también sorprende porque la aldea que da nombre al Parque Nacional de Andasibe tiene un campo de fútbol roído por la humedad del Indico pero, en este trasfondo de tristeza, su equipo local viste con equipaciones impolutas de naranja y negro. Cuando nos acercamos, no hay duda; La Penya Valencianista per la Solidaritat también ha equipado a sus jugadores.

sábado, 30 de septiembre de 2017

SERIE SOLIDARIA SUPERDEPORTE. 30 DE SEPTIEMBRE.


QUINCHIA, BALONES CONTRA PISTOLAS.

Quinchia es un lugar ubicado al noreste del departamento de Risaralda en la zona de Victoria con una altura de 1825 metros sobre el nivel del mar. En esta parte tan deprimida de Colombia nos encontramos en el año 2010 con la severa falta de un lugar donde se pudieran desarrollar prácticas deportivas, recreativas y de esparcimiento del tiempo libre para los niños. Su ausencia hizo que muchos de ellos se vieran tentados a involucrarse en actividades de narcotráfico, violencia o prostitución infantil. Dentro de la problemática del conflicto colombiano la violencia que percibían a diario esta población los convirtió en el eslabón más vulnerable de la cadena humana por la presencia de los grupos armados ilegales además el problema del desplazamiento forzado de la mayoría de las familias, causando un verdadero trauma a los niños que en muchos casos se añadía al maltrato infantil. La falta de educación sobre los derechos humanos y sobre todo de la niñez dentro de la comunidad agravó este problema.
Esta zona del municipio es conocida como el “caguasito” ya que gran cantidad de la población fue desplazada por la fuerza por los grupos armados dentro del conflicto colombiano. Las poblaciones sufren por tanto de mucha pobreza debido a la dificultad de los terrenos que tienen para ejercer las diferentes actividades agrícolas y obtienen su sustento económico a través de la caña, la panela y el café. La mayoría de las familias son muy numerosas por lo cual muchos de esos niños no tienen ninguna educación académica y reciben poca o ninguna atención por parte de sus padres a lo que se añade una malnutrición alta por la falta de recursos.
La Penya Valencianista per la Solidaritat, aliada con la O.N.G. Nukanti Foundation for Children, organización sin ánimo de lucro establecida en el estado norteamericano de Georgia  cuyo objetivo principal es ayudar a los niños víctimas de una violencia extrema a través de las artes y el deporte, incluyendo escuelas de capoeira y fútbol, estableció un acercamiento con las autoridades competentes para garantizar en esta zona del municipio una cancha de fútbol. Era nuestro objetivo implicar a todos los agentes que se iban a beneficiar de esa acción y por ello se concienció a la comunidad, quiénes estuvieron de acuerdo para contribuir con el cuidado y mantenimiento de la cancha. Para el desarrollo de este campo de fútbol se contó con el aporte logístico de la comunidad y el campo de fútbol se hizo con unas medidas de 90 m de largo por 45 metros de ancho, un marcado con líneas visibles y las áreas y los círculos con las medidas necesarias conforme a la reglamentación.
Un obstáculo añadido fue la poca credibilidad que tenía la comunidad respecto a ciertas desilusiones ocasionadas por otros organismos que allí habían acudido ofreciendo servicios que antes no existían con lo cual complementamos la construcción de la cancha con la socialización por medio de talleres y actividades, programas deportivos, charlas, encuentros, intercambio de experiencias, talleres pedagógicos, realización de campeonatos, entrenamientos y festivales deportivos. El hecho de que la comunidad de Veracruz se comprometiera a realizar el mantenimiento de la cancha responsabilizándose de podar el césped, revisar los filtros y de marcar y retirar constantemente el ganado que allí podía entrar hacía que este proyecto fuese un proyecto de implicación global por parte de voluntarios. El número de destinatarios de esta acción se estimó en unas 300 familias que comprobaron que el valencianismo solidario no tiene fronteras.

jueves, 21 de septiembre de 2017

SERIE SOLIDARIA DE SUPERDEPORTE. 16 DE SEPTIEMBRE.


UN GRAN VALENCIANISTA.
El padre Agapito Elá Obono es un tipo singular. Él es un sacerdote guineano que estudió en Valencia pues tiene en nuestra ciudad familia. Aquí se aficionó a nuestro equipo y se convirtió en uno de sus más fieles seguidores. Cuando acabó de estudiar Teología regresó a su país y se encargó de un colegio en medio de la selva de Ebebiyin que carecía de los recursos más básicos. Mantuvo al mismo tiempo la relación de amistad fraternal que había trabado con Vicente Ferrer. Corría el año 2006 cuando le conocimos y su energía y compromiso nos conmovió desde el primer momento. Él nos transmitió que en el lugar donde trabajaba no disponían de luz y que podíamos hacer mucho por conseguir que se hiciese la luz en plena selva guineana. Los chavales de su colegio, al poco tiempo, ya podían disfrutar con luz eléctrica todo aquello que hasta ese momento había permanecido en la oscuridad o la penumbra, y esta fue la primera aportación que la Peña Valencianista per la Solidaritat aportó a su proyecto con la dotación de los generadores necesarios y equipos informáticos. Pero aquello no podía parar ahí.
La realidad deportiva de su comunidad era igualmente precaria. Muy cerca de su escuela, la escuela José Sisono, existía un terreno salvaje en mitad de la selva en el que pocos podían imaginar que se pudiese practicar decentemente algún tipo de deporte. En el año 2008 nos pusimos manos a la obra con la ayuda de un tractor y la fuerza manual y la ilusión de amigos y vecinos de esta provincia guineana de Kie Ntem. Hoy en día este es un campo de fútbol entre palmeras que cuenta con todos los “recursos” como un marcador manual y unos vestuarios con duchas en el que un centenar de chavales no solo practican deporte sino que sueñan y luchan por una vida mucho mejor.
En nuestra zona de confort occidental, en esta Europa feliz, pocos podemos imaginar cómo la precariedad del transporte hace que muchos de estos chavales tengan que recorrer 30 o incluso 40 km caminando para poder jugar al fútbol. Esto es lo que sucede incluso hoy y esta realidad nos hace ver y comprender fácilmente que la magia y la fuerza del fútbol no solamente cambia vidas sino que es el motor de explosión de cambios sociales profundos.
El padre Agapito es el verdadero líder de esta comunidad y su condición de párroco y fundador de la escuela de fútbol “Junior Peñista” hace que muchas de sus facetas sean imprescindibles para la buena marcha de este proyecto. La escuela de fútbol cuenta con tres equipos; uno de más de quince años, uno de chavales con menos de quince años y un equipo de chicas. En su despacho no faltan las camisetas del Valencia que en su día le llevamos, una bandera del club de Mestalla, fotografías de las múltiples visitas que hizo a Paterna donde pudo fotografiarse con los mejores jugadores y unos guantes firmados por Santiago Cañizares que es su verdadero ídolo junto con nuestro gran David Villa.
Antes de ordenarse sacerdote, Agapito Ela Obono era jugador de la selección guineana de fútbol. Se exilió durante la primera dictadura guineana (la de Francisco MacÍas) y regresó a Guinea en 1980, fecha a partir de la cual ha tomado postura reiteradas veces en defensa de los derechos humanos y ha sido detenido por ello. Desde aquí, la Penya Valencianista per la Solidaritat quiere manifestar su respeto por todos aquellos que hacen de la lucha por la Justicia su compromiso.